Vinos y aceites Suñer
Nuestra casa
Cuatro generaciones, un mismo origen
Desde 1936 construyendo un proyecto familiar en Ginestar.
Tradición que viene de lejos
En Ginestar, al corazón de la Ribera del Ebro, nuestra familia siempre ha vivido vinculada al campo.
El el año 1936, nuestro bisabuelo, Manuel Suñer, funda el molino familiar y comienza a producir aceite de oliva virgen extra. Al mismo tiempo, cultiva sus propios viñedos y elabora vino para servir por copas, siguiendo la concepción tradicional del vino en la región.
Con él nace un proyecto basado en el esfuerzo, la constancia y el respeto por el ritmo natural de la tierra.
La segunda generación, con Fernando Suñer, consolida y amplía el trabajo realizado: nuevas tierras, nuevas instalaciones y la continuidad del molino y de los viñedos, manteniendo el mismo compromiso con el territorio.
Cada generación ha aportado su granito de arena, entendiendo que lo que recibíamos no era solo una actividad, sino una responsabilidad.
Evolucionar sin perder el origen
Con la tercera generación, el proyecto sigue avanzando con naturalidad.
En 1999 Manuel Suñer reconstruye la antigua bodega situada en la planta baja de la casa familiar para iniciar una producción embotellada, selecta y limitada. Es una nueva forma de expresar la misma vocación vitivinícola que siempre nos ha acompañado, y que continúa viva con el trabajo de nuestras viñas de Macabeo.
Saber más
A lo largo de los años, el molino y la bodega se han ido modernizando con nuevas inversiones y mejoras técnicas que han permitido perfeccionar los procesos de elaboración del aceite y del vino. Siempre con discreción, pero con una mirada constante hacia la calidad y la mejora continua.
Porque evolucionar, para nosotros, no significa romper con el pasado.
Significa cuidarlo y hacerlo avanzar.
Una nueva etapa compartida
Juntos, tercera y cuarta generación, hemos hecho una apuesta decidida por compartir nuestra casa: impulsando el eno-oleoturismo y creando alojamientos turísticos que permiten vivir con calma la esencia de la Ribera d'Ebre.
Saber más
En esta nueva etapa, la cuarta generación se incorpora activamente al proyecto familiar. Mª Alba Suñer, enóloga de la bodega, aporta una mirada profesional y rigurosa a la elaboración de nuestros vinos, trabajándolos con sensibilidad para conseguir vinos frescos, elegantes y fieles a nuestro paisaje. Por su parte, Josep Suñer, asume las tareas de comunicación, comercialización y enoturismo, con la voluntad de abrir las puertas del proyecto a todo el que nos visita.
Esta nueva etapa también ha sido posible gracias a la iniciativa de Bernardeta Mas, impulsora de los alojamientos familiares en Ginestar. Con dedicación, sensibilidad y una mirada muy personal hacia la acogida, ha sabido transformar dos casas con historia en espacios cuidados con detalle y buen gusto, donde cada rincón transmite calidez y autenticidad. Su manera de entender los espacios comparte la misma filosofía que nuestro vino y nuestro aceite: respeto por el origen, equilibrio y estima por las cosas bien hechas.
Porque lo que hacemos no se entiende solo desde el producto.
Se comprende a través del paisaje, de la historia y de la gente.
El molino como punto de encuentro
Desde hace generaciones, el molino no solo transforma aceitunas.
Es un punto de encuentro entre los agricultores, la tierra y la artesanía.
Cualquier año tras año, agricultores de nuestra zona traen sus olivas porque saben que aquí se trabaja con rigor, respeto y profesionalidad. La molienda a particulares —tanto convencional como ecológica— forma parte de nuestra actividad desde siempre.
Saber más
Pero más allá del servicio, hay una relación.
Quien traiga sus aceitunas sabe que se llevará a casa el aceite elaborado con su propio fruto, elaborado con esmero siguiendo los mismos criterios que aplicamos en casa.
El molino es también conversación, intercambio de experiencias y aprecio por la agricultura.
Una manera de mantener vivo el vínculo con la tierra y con las personas que la trabajan.
Generación tras generación
Somos cuatro generaciones que trabajamos la misma tierra.
Cuatro maneras de entender el tiempo, un mismo respeto por el origen.
¿Cómo empezó todo? 1936 continúa hoy con la misma voluntad:
Hacer las cosas bien, mejorar cada día y conservar lo que hemos heredado.
Nuestra casa es esto.
Un legado compartido.
